El derrame de petróleo en el Golfo de México ya se extiende por más de 600 kilómetros de litoral, afectando costas de Tabasco y alcanzando el norte de Veracruz, según denuncias de la organización ambiental Greenpeace. La magnitud del daño ha encendido alertas por sus impactos ambientales y económicos.
De acuerdo con la organización, la mancha de hidrocarburo abarca cerca de 630 kilómetros, prácticamente toda la extensión del Corredor Arrecifal del Suroeste del Golfo de México, desde la laguna de Tamiahua, en Veracruz, hasta Paraíso, Tabasco. Esto implica que el crudo ha llegado a zonas como Tamiahua y Cazones, ampliando el área afectada.

Aunque Petróleos Mexicanos (Pemex) asegura que ha recuperado 549 metros cúbicos de hidrocarburo en playas de Tabasco, el avance del crudo evidencia que el problema persiste en varias zonas. Incluso, datos previos señalan que hasta el 15 de marzo se habían recolectado 90 toneladas de residuos contaminados en costas del sur de Veracruz y Tabasco.
Greenpeace advierte que la situación en campo es distinta a los reportes oficiales. “La mayoría de las playas no ha recibido limpieza y sigue arribando chapopote en casi todos los sitios”, señaló la organización, al tiempo que alertó que las acciones se han concentrado en zonas turísticas, dejando de lado otras áreas vulnerables.
El impacto no solo es ambiental. Comunidades pesqueras, indígenas y afrodescendientes han resultado afectadas, incluso participando en labores de limpieza sin contar con equipo ni capacitación adecuada, lo que incrementa los riesgos para su salud y seguridad.

Además, el derrame ha golpeado actividades económicas clave. El turismo y la pesca registran afectaciones directas, lo que agrava la situación para las comunidades costeras que dependen de estos sectores.
La dimensión del problema también ha sido visible a través de imágenes satelitales. Aunque el crudo no se distingue claramente desde el espacio, se ha identificado su presencia desde Tabasco hasta Tuxpan, en Veracruz, lo que confirma la amplitud del área impactada.
En paralelo, la presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que el derrame principal se originó en un barco de una empresa privada, y no en Pemex. “Sí, hubo un derrame… le pedimos a la fiscalía que pudiera intervenir, porque finalmente ya hay delito penal en este caso”, declaró.
La mandataria también mencionó un segundo incidente relacionado con la Refinería Olmeca en Dos Bocas, aunque subrayó que el evento principal corresponde al buque. Asimismo, instruyó al director de Pemex, Víctor Rodríguez, a supervisar personalmente las labores de atención.
En respuesta, dependencias como la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) reportaron un 85% de avance en la limpieza, con el despliegue de al menos 200 personas, mientras que Pemex ha sumado 450 especialistas en tareas de contención y recuperación.
Sin embargo, organizaciones ambientales cuestionan estos avances. Señalan que el petróleo sigue llegando a playas que ya habían sido limpiadas, lo que obliga a reiniciar trabajos y evidencia la falta de control total sobre la dispersión del crudo.
Ante este panorama, Greenpeace pidió declarar emergencia ambiental, activar planes de contingencia más amplios y garantizar la restauración de ecosistemas, especialmente en zonas alejadas y áreas de anidación de tortugas.
El caso ocurre en un contexto donde los derrames en el Golfo han generado preocupación en años recientes. La evolución de este incidente y la investigación penal en curso serán clave para determinar responsabilidades y evitar que la zona siga operando bajo riesgos constantes asociados a la industria petrolera.


