Legisladores plantearon que la inclusión de personas de talla baja debe pasar del discurso a políticas reales en empleo, salud, accesibilidad, educación e infraestructura.
El presidente de la Comisión de Economía del Senado, Emmanuel Reyes Carmona, llamó a las empresas a asumir una mayor responsabilidad social e incorporar a personas de talla baja dentro de sus plantillas laborales, al señalar que este sector de la población enfrenta discriminación, barreras de acceso y falta de oportunidades en distintos ámbitos de la vida pública.
El planteamiento fue realizado durante el foro “Miradas que transforman: hacia una agenda de inclusión y bienestar para las personas con talla baja”, donde legisladores, familias y personas con esta condición expusieron la necesidad de avanzar hacia una agenda que no se limite al reconocimiento simbólico, sino que se traduzca en empleo digno, salud, accesibilidad y respeto pleno a sus derechos.

Durante su intervención, Reyes Carmona señaló que en México viven miles de personas con acondroplasia y otras condiciones genéticas relacionadas con la talla baja, quienes en muchos casos enfrentan prejuicios, obstáculos físicos, exclusión laboral y falta de políticas públicas diseñadas desde sus necesidades reales.
El legislador sostuvo que las empresas deben abrir más espacios laborales y reconocer que las personas de talla baja tienen talento, capacidad y derecho a integrarse plenamente a la vida productiva del país.
El punto central del foro fue claro: la inclusión no puede quedarse en campañas o discursos. Para que exista un cambio real, deben generarse oportunidades de empleo, ajustes razonables en espacios de trabajo, diagnósticos tempranos, acceso a servicios de salud y entornos urbanos pensados para todas las personas.
El presidente de la Comisión de Salud, José Manuel Cruz Castellanos, señaló que hablar de talla baja no debe reducirse a una visión médica o estadística, sino abordarse desde una perspectiva de derechos humanos, inclusión social, educación, empleo, salud integral y respeto.
Advirtió que muchas de las barreras que enfrentan las personas de talla baja han sido normalizadas por la sociedad, lo que obliga a cambiar la mirada pública y reconocer sus capacidades, talentos y derechos.
En el mismo sentido, legisladoras como Simey Olvera Bautista y Lizeth Sánchez García coincidieron en que las experiencias de las personas de talla baja y sus familias deben ser escuchadas para construir mejores leyes y políticas públicas.
La diputada Mónica Herrera Villavicencio, secretaria de la Comisión de Atención a Grupos Vulnerables, llamó a trabajar de manera coordinada entre Cámara de Diputados y Senado para impulsar ajustes razonables en materia de inclusión, especialmente en salud y accesibilidad.
El reto ahora será que este tipo de foros no queden solo como espacios de diálogo, sino que deriven en medidas concretas: más empleos, infraestructura accesible, atención médica temprana, eliminación de prejuicios y políticas públicas que garanticen una inclusión real.
La inclusión de personas de talla baja no debe verse como un acto de buena voluntad empresarial, sino como una responsabilidad social, laboral y de derechos humanos. El talento existe; lo que falta es que las instituciones y empresas abran las puertas sin prejuicios, sin barreras y con condiciones dignas para participar plenamente en la vida del país.


