La segunda etapa contempla 30 nuevas luminarias como parte de un proyecto integral de 90 lámparas distribuidas en tres fases.
El 10º Ayuntamiento de Playas de Rosarito informó que continúa la segunda etapa del proyecto de iluminación en la Ruta Ecoturística del Cañón Rosarito, una zona con valor comunitario, recreativo y turístico para familias locales y visitantes.
De acuerdo con la Dirección de Servicios Urbanos, esta fase contempla la instalación de 30 nuevas luminarias, que se suman a las colocadas anteriormente como parte de un proyecto integral de 90 lámparas distribuidas en tres etapas.
La intervención busca mejorar las condiciones de seguridad, tránsito e imagen urbana en una ruta que no solo funciona como punto de conexión local, sino también como espacio de convivencia y atractivo ecoturístico.
En zonas comunitarias y recreativas, el alumbrado público representa un elemento clave para ampliar horarios de uso, reducir puntos de riesgo y fortalecer la percepción de seguridad entre quienes transitan o visitan el lugar.
El proyecto de iluminación del Cañón Rosarito se desarrolla en tres fases. La etapa actual incluye 30 luminarias nuevas y forma parte de un plan más amplio que prevé la instalación total de 90 lámparas.
El dato es relevante porque permite dimensionar la obra más allá del anuncio: no se trata de una acción aislada, sino de una intervención gradual para mejorar infraestructura básica en una zona con potencial turístico y comunitario.

Aunque la instalación de luminarias representa un avance para la Ruta Ecoturística del Cañón Rosarito, el reto para las autoridades será garantizar mantenimiento, operación constante y vigilancia del espacio.
La iluminación puede cambiar la experiencia de quienes viven o visitan la zona, pero su impacto dependerá de que las lámparas funcionen, se conserve el entorno y se evite que la infraestructura quede abandonada con el paso del tiempo.
Playas de Rosarito tiene en sus rutas naturales y comunitarias una oportunidad para fortalecer el turismo local, pero también para mejorar espacios de uso diario para sus habitantes.
El Cañón Rosarito puede convertirse en un punto más seguro y funcional si la obra se acompaña de mantenimiento, señalización, limpieza y una estrategia que integre comunidad, visitantes y autoridades.
Iluminar una ruta no solo significa colocar lámparas: implica recuperar espacios, fortalecer seguridad y abrir mejores condiciones para la convivencia. El Cañón Rosarito tiene potencial comunitario y turístico; el verdadero resultado se verá si esta obra se mantiene, funciona y mejora la vida cotidiana de quienes transitan por la zona.


