La falta de un conteo oficial de menores en situación de calle limita la planeación; la atención se mantiene reactiva.
Tijuana atiende casos de menores en situación de calle sin un diagnóstico público actualizado que permita dimensionar el problema. Intervenciones recientes —como el resguardo de una adolescente— evidencian la presencia constante de niñez en riesgo, pero sin una cifra oficial que oriente la política pública.
Sin datos precisos, la respuesta institucional se concentra en emergencias y canalizaciones, no en prevención. En una ciudad con alta movilidad, migración y desigualdad, la niñez en calle impacta seguridad, salud y desarrollo social.
A nivel nacional, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía reporta más de 8.8 millones de personas con alguna discapacidad o limitación, indicador que presiona los sistemas de atención social.
En el ámbito local, organizaciones civiles han señalado la falta de estadísticas confiables sobre niñez vulnerable en Baja California, lo que dificulta diseñar programas focalizados.
• Casos atendidos por corporaciones como el Escuadrón Violeta muestran intervención oportuna, pero no sustituyen un diagnóstico integral.
• Factores como abandono, violencia familiar, consumo de sustancias y migración inciden en que menores terminen en la calle.
• La ausencia de un padrón o censo local impide medir cobertura, seguimiento y resultados de los programas.
Autoridades canalizan a menores a instancias como el Sistema DIF Baja California para atención integral; sin embargo, no han presentado un informe público con metas, cobertura y resultados específicos para esta población.
El problema no solo es visible, es medible… pero aún no se mide. Sin cifras claras, la niñez en calle sigue fuera del radar completo de la política pública en Tijuana.


