Aunque el calendario electoral formal aún parece distante, el panorama político en Baja California ha comenzado a agitarse con fuerza de cara a la sucesión gubernamental de 2027. En este contexto, el partido Morena se encuentra en un proceso de definición que, según las mediciones más recientes, perfila una contienda interna sumamente cerrada donde el posicionamiento público y la estructura territorial serán los factores determinantes. Actualmente, diversos estudios de opinión pública han comenzado a trazar un escenario acotado donde dos figuras principales concentran la atención de la militancia y la ciudadanía en general.
De acuerdo con los datos presentados por Consulta Mitofsky, el actual alcalde de Tijuana, Ismael Burgueño, encabeza las preferencias con un 42.8% de respaldo entre los simpatizantes del movimiento guinda. No obstante, la ventaja no es definitiva, ya que otros ejercicios estadísticos como el de CE Research muestran una brecha mucho más estrecha, ubicando a Ismael Burgueño con un 40.3%, apenas por encima de la senadora Julieta Ramírez, quien registra un sólido 37.8%. Esta cercanía numérica sugiere que la carrera por la gubernatura se encuentra en una fase de alta competitividad donde cada movimiento estratégico cuenta.
El tablero político se vuelve aún más complejo al integrar a otros actores con trayectoria en la entidad. Un levantamiento realizado por Arias Consultores ha revelado escenarios donde perfiles como Fernando Castro Trenti alcanzan niveles de competitividad significativos, llegando al 43.0% en careos específicos, mientras que Julieta Ramírez se mantiene firme con un 41.5% en mediciones equivalentes. Estas cifras demuestran que, más que un liderazgo único e inamovible, lo que existe en Baja California es una constante disputa entre el relevo generacional y la experiencia política consolidada, manteniendo la definición abierta para cualquiera de los punteros.
Dentro de esta conversación política también emergen nombres como el de la diputada federal Eva Moreno, quien aunque actualmente no alcanza los niveles de intención de voto de los punteros, representa una pieza relevante en el armado de la estrategia interna del partido. Es importante destacar que en la cultura política de la Cuarta Transformación, la selección de perfiles no depende exclusivamente de la popularidad momentánea, sino de una combinación crítica entre el conocimiento de marca, la competitividad electoral frente a la oposición y la capacidad de mantener la unidad del movimiento en un estado estratégico para la frontera norte.
En última instancia, lo que hoy reporta Avance Noticias MX es un tablero en plena construcción donde las piezas se mueven con cautela pero con paso firme. La moneda sigue en el aire y el desenlace de esta puja interna dependerá de cómo logren capitalizar sus activos políticos tanto en la gestión pública como en el contacto directo con las bases. La gran incógnita que prevalece entre los analistas y la ciudadanía es si el peso final de la decisión recaerá en el control de la estructura territorial que ofrecen las alcaldías o en el carisma y proyección nacional que han cultivado los cuadros legislativos del estado.


