El volumen de residuos que retira CESPT revela presión estructural en el sistema sanitario y riesgo constante de fallas en la zona costa
El sistema de drenaje en la zona costa de Baja California opera bajo presión: la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana retira cerca de 915 toneladas mensuales de residuos sólidos de 54 cárcamos para evitar colapsos, retornos de aguas negras y descargas al mar.
El dato no solo refleja labores de mantenimiento, sino una señal de alerta sobre la capacidad del sistema sanitario frente al crecimiento urbano y el manejo inadecuado de desechos. En Tijuana y Playas de Rosarito, cualquier falla puede traducirse en inundaciones, contaminación costera y afectaciones directas a miles de familias.
Según CESPT, los cárcamos reciben todo tipo de residuos: telas, madera, estopa e incluso objetos voluminosos. En el cárcamo de la Planta Rosarito Norte se retiraron recientemente alrededor de 40 toneladas, evidenciando la carga acumulada en puntos críticos.
• Las labores se realizan principalmente por la noche para facilitar la extracción, con intervenciones que pueden durar hasta 7 horas.
• Estas instalaciones alcanzan profundidades de hasta 15 metros, lo que exige personal certificado y protocolos especializados.
• Si no se atienden a tiempo, los desechos bloquean bombas y generan fallas que pueden escalar a emergencias sanitarias.
La directora de CESPT, Mónica Vega Aguirre, aseguró que el mantenimiento constante permite que el sistema funcione y evita que las aguas residuales regresen a las calles, mejorando el servicio para la población.
Más allá de la operación diaria, el volumen de basura extraída deja una lectura de fondo: el sistema sanitario no solo enfrenta desgaste técnico, sino una presión constante derivada de hábitos ciudadanos y crecimiento urbano. La contención funciona… pero el problema sigue creciendo.


