La violencia vuelve a poner bajo presión al gobierno municipal. El exregidor de Morena, Jorge Elías Rodríguez, exigió al alcalde Román Cota Muñoz y a la síndica procuradora, Sarahí Osuna, destituir al director de Seguridad Pública Municipal, José Luis Sarmiento Monje.
El reclamo llega en medio de una creciente preocupación por la seguridad, luego de hechos de alto impacto: el asesinato de cuatro integrantes de una familia y un enfrentamiento armado que dejó sin vida a una agente estatal y lesionado a otro elemento. Rodríguez cuestionó la respuesta de las autoridades, pidió revisar el desempeño de la Dirección de Seguridad Pública y solicitó investigar posibles omisiones en el cumplimiento de sus responsabilidades. Rodríguez fue regidor en la administración anterior, en la que formó parte del grupo de ediles que se enfrentó públicamente con el entonces alcalde Darío Benítez.
Sarmiento Monje llegó al cargo en marzo de 2025. El Cabildo lo eligió con 12 votos a favor, como la única propuesta del alcalde Cota, en relevo de Marina Manuela Calderón, y asumió en medio de una serie de hechos violentos que dejaron tres ejecutados en las 72 horas previas. Antes había sido comandante de la Fuerza Estatal de Seguridad Ciudadana. Meses después, la Secretaría de Seguridad Ciudadana estatal investigó unas mantas con amenazas dirigidas a él, un episodio que mostró el riesgo que enfrenta quien encabeza la corporación.
Las cifras de este año alimentan el reclamo. Las cifras oficiales de la Secretaría de Seguridad Ciudadana registraron 70 homicidios dolosos en Tecate en los primeros cinco meses de 2026, y pocos días antes de una racha de ataques, el alcalde había presumido que 2026 resultaba ser un buen año en materia de seguridad. A ello se suma que, según colectivos de búsqueda, las desapariciones registradas en 2026 ya superan las 100 víctimas.
Pedir la cabeza del director es la salida más fácil, pero cambiar a un funcionario no resuelve el fondo. Tecate lleva años cambiando mandos y prometiendo estrategias, y los resultados no llegan: en la administración anterior, el municipio llegó a tener cuatro directores de seguridad en apenas siete meses, y la violencia siguió igual o peor. Lo que la gente reclama es menos discursos y más resultados verificables, con prevención del delito, coordinación real entre corporaciones y cuentas claras de lo que se hace con el presupuesto de seguridad. Si el alcalde no explica qué falló y qué cambiará, sustituir al director será solo un cambio de nombre, y el costo político lo seguirá pagando el propio Ayuntamiento.


