El presidente Donald Trump ha firmado un decreto de amplio alcance que establece el traslado de mujeres transgénero a cárceles para hombres en el sistema penitenciario federal. La medida, oficializada el 20 de enero durante el día de su investidura, también suspende los tratamientos médicos relacionados con la transición de género para personas trans en prisión.
Durante su discurso de toma de posesión en la Rotonda del Capitolio, Trump reiteró su postura respecto a la identidad de género al afirmar: “Hay sólo dos géneros: masculino y femenino”.
El decreto prohíbe que las cárceles federales financien operaciones de cambio de sexo, así como otros tratamientos de afirmación de género, como terapias hormonales. Además, instruye al fiscal general y al secretario de Seguridad Nacional a garantizar que las personas transgénero sean alojadas en instalaciones acordes con su género asignado al nacer, tanto en prisiones como en centros de detención de inmigrantes.
En Estados Unidos, el sistema penitenciario federal alberga a alrededor de 2.300 reclusos transgénero, lo que representa el 1,5% de la población penitenciaria total. De este grupo, más de 1.500 son mujeres trans. En años recientes, al menos dos personas trans en prisión se sometieron a cirugías de afirmación de género financiadas por el gobierno tras órdenes judiciales, mientras que otros reclusos han recibido tratamientos hormonales.
El decreto contradice fallos judiciales previos, como el de 2022, cuando un juez federal de Illinois ordenó a las autoridades penitenciarias proporcionar una cirugía de cambio de sexo a un recluso, argumentando que negar dicho procedimiento podría violar la Octava Enmienda, que garantiza el acceso a atención médica necesaria.
Esta polémica medida refuerza las políticas conservadoras de la administración Trump, generando reacciones inmediatas tanto de defensores de los derechos LGBTQ+ como de grupos que apoyan la decisión bajo el argumento de reforzar la “seguridad” en las prisiones.


