El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden para permitir nuevamente el uso de popotes de plástico en el país, suspendiendo las restricciones ambientales que buscaban reducir su impacto ecológico.
Durante la firma de la orden en el Despacho Oval, Trump justificó su decisión argumentando que los popotes alternativos no son funcionales: «Se rompen, explotan y no duran cuando se usan con bebidas calientes. Es una situación ridícula», expresó.
La prohibición de estos productos había sido impulsada como una medida de protección ambiental debido a su impacto en la fauna marina. Según el World Wildlife Fund, los popotes plásticos han sido hallados en el 90% de las aves marinas y en todas las especies de tortugas marinas, además, se estima que en la próxima década podría haber una libra de plástico por cada tres libras de pescado en los océanos.
Con esta decisión, la política ambiental en EE.UU. da un giro, generando debate entre quienes defienden la necesidad de reducir plásticos de un solo uso y quienes consideran la restricción innecesaria.


