El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reafirmó su intención de imponer aranceles del 25% a México y Canadá a partir del 1 de febrero. Aunque este tema no fue mencionado en sus primeras órdenes ejecutivas ni en su discurso inaugural, Trump reiteró desde la Oficina Oval su compromiso con esta medida.
El objetivo principal, según Trump, es ejercer presión sobre sus socios comerciales para abordar problemas relacionados con la migración y la seguridad. «Estamos considerando un 25% para México y Canadá, ya que están permitiendo la entrada de un gran número de personas y contribuyen al flujo de fentanilo hacia Estados Unidos», declaró.
El anuncio también incluye una directiva a las agencias federales para investigar prácticas comerciales desleales, manipulación de divisas y evaluar acuerdos comerciales previos. Un memorando de la Casa Blanca indica que se revisará el cumplimiento de China con la «Fase 1» del acuerdo comercial de 2020, en el cual Pekín se comprometió a aumentar sus compras de exportaciones estadounidenses en 200,000 millones de dólares. Sin embargo, el incumplimiento de estos objetivos debido a la pandemia podría llevar a ajustes en el pacto.
Especialistas, empresarios y actores gubernamentales han expresado escepticismo sobre la implementación de estos aranceles, considerándolos más como una herramienta de negociación en temas de seguridad nacional que como una política económica definitiva.
La posible imposición de estos gravámenes genera incertidumbre en los sectores económicos y comerciales de México y Canadá, quienes esperan claridad sobre la postura final de Estados Unidos en este tema.


