Esta madrugada Tijuana vivió otro episodio de violencia que deja en evidencia la vulnerabilidad de la ciudad. Un grupo de individuos ingresó a las instalaciones de la Fiscalía General del Estado en La Mesa y, sin oposición alguna, incendió dos patrullas oficiales en el estacionamiento. Luego escaparon sin ser detenidos.
Este ataque va más allá de un simple acto de violencia. Es una muestra del nivel de impunidad con el que operan los grupos criminales. Si pueden irrumpir en una sede de seguridad y destruir unidades oficiales sin consecuencias, la incertidumbre sobre lo que puede ocurrir en las calles solo aumenta.
Las autoridades han señalado que ya investigan lo sucedido, pero el panorama sigue siendo preocupante. La violencia sigue escalando y la sensación de inseguridad se vuelve cada vez más común. La ciudadanía se pregunta qué sigue y qué acciones se tomarán para evitar que hechos como este se repitan.
Tijuana atraviesa un momento crítico y es claro que la urgencia por recuperar la paz es cada vez mayor.


