La presidenta Claudia Sheinbaum declaró que, en caso de que el Departamento de Estado de Estados Unidos declare a seis cárteles mexicanos como organizaciones terroristas, México se verá obligado a ampliar la demanda que mantiene contra los fabricantes y distribuidores de armas en ese país.
Sheinbaum explicó que las armadoras estadounidenses podrían ser consideradas cómplices por suministrar armas de alto poder al crimen organizado en México, una situación que, según ella, contribuye a la violencia en el país.
Recordó que durante la administración de Andrés Manuel López Obrador, México presentó una demanda contra las armadoras por la venta indiscriminada de armamento, sin ningún control sobre el destino y uso de las armas, lo que facilitó el abastecimiento a los cárteles.
A pesar de la controversia, Sheinbaum reafirmó que México no permitirá ninguna intromisión en sus decisiones internas, aunque destacó la importancia de seguir colaborando con el gobierno estadounidense para abordar los problemas comunes que afectan a ambos países.
Además, recordó la iniciativa enviada al Congreso para fortalecer las labores de investigación de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), con el objetivo de mejorar la efectividad en la lucha contra la delincuencia.


