El futuro de Samsung en México podría definirse en los próximos meses, luego de que la empresa surcoreana se viera involucrada en un litigio con el Servicio de Administración Tributaria (SAT) por un presunto cobro doble del Impuesto al Valor Agregado (IVA). El caso, considerado uno de los más grandes en la historia fiscal del país, podría superar los 300 mil millones de pesos en disputa.
El conflicto se originó a partir del programa IMMEX, mecanismo que permite a las compañías importar insumos sin pagar IVA, siempre que los productos finales sean exportados. Sin embargo, el SAT busca modificar la interpretación de la norma para cobrar el impuesto tanto al momento de importar los materiales como al vender el producto terminado, lo que según la defensa de Samsung, representa una doble tributación.
Durante el debate en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), la ministra Yasmín Esquivel Mossa advirtió que esta práctica “significa una doble tributación del IVA”, y por tanto sería contraria a la Constitución. En contraste, la ministra Lenia Batres Guadarrama respaldó la posición del SAT, al señalar que bajo el esquema IMMEX se han detectado evasiones fiscales millonarias.
De acuerdo con La Razón, el monto exigido por el SAT equivale a seis años de utilidades de Samsung en México, e incluye intereses superiores al 9%, además de multas y recargos. La compañía, encabezada por Thomas Yun, no ha emitido un posicionamiento oficial, aunque fuentes cercanas aseguran que la firma analiza trasladar parte de su producción a países como Colombia, Brasil o Costa Rica si la resolución judicial le resulta desfavorable.
El fallo de la Suprema Corte aún no tiene fecha definida. De confirmarse la postura del SAT, no solo Samsung se vería afectada, sino también miles de empresas del sector automotriz, electrónico y aeronáutico, dependientes del esquema IMMEX. Esto podría generar consecuencias laborales y económicas en regiones industriales como Querétaro, Tijuana y Tlalnepantla.
Expertos advierten que este litigio podría marcar un precedente en la política fiscal mexicana y modificar el atractivo del país para la inversión extranjera. Una decisión adversa —dicen— pondría en riesgo la estabilidad del modelo maquilador y abriría tensiones dentro del T-MEC, donde empresas de Estados Unidos y Canadá operan bajo mecanismos similares.
Más allá de una disputa entre una empresa y el fisco, el caso Samsung-SAT se perfila como un parteaguas para la industria manufacturera y un punto de inflexión en la confianza empresarial hacia México.


