El presidente del Tribunal Supremo de Estados Unidos, John Roberts, criticó al presidente Donald Trump por sus recientes ataques contra el juez federal James Boasberg, a quien el mandatario pidió destituir tras bloquear una de sus políticas migratorias.
En una declaración poco común, Roberts enfatizó que el juicio político «no es una respuesta adecuada a un desacuerdo sobre una decisión judicial», y señaló que el procedimiento correcto en estos casos es presentar una apelación.
El conflicto surge luego de que Boasberg ordenara detener la deportación de presuntos miembros de pandillas venezolanas, acción que Trump había autorizado bajo la controvertida Ley de Enemigos Extranjeros de 1798, utilizada históricamente solo en tiempos de guerra. La administración argumentó que dos aviones con migrantes ya habían despegado antes de la orden judicial, lo que generó acusaciones de desacato.
Las tensiones entre Trump y el poder judicial han ido en aumento desde su regreso a la Casa Blanca, con varios fallos judiciales obstaculizando su agenda. Mientras tanto, la Corte Suprema evalúa una petición del presidente presentada el 13 de marzo, en la que solicita intervenir en su intento de restringir la ciudadanía automática por nacimiento en Estados Unidos.


