La tensión en Medio Oriente escala. El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, afirmó que existen “muchas señales” de que el líder supremo de Irán, Ali Khamenei, habría muerto tras los recientes bombardeos contra territorio iraní. Las declaraciones fueron difundidas por agencias internacionales en medio de una jornada marcada por ataques y versiones encontradas.
De acuerdo con reportes de Reuters, un alto funcionario israelí aseguró que fue encontrado el cuerpo del ayatolá y que su muerte está confirmada. Medios de Israel, citando fuentes oficiales, también informaron que Jameneí está muerto. Sin embargo, hasta el momento no se han presentado pruebas públicas que respalden estas afirmaciones.
En un mensaje retransmitido la noche del sábado, Netanyahu declaró: “El plan para destruir Israel ya no existe. Y aumentan las señales de que el tirano también dejó de existir”. El mandatario sostuvo que la información proviene de evaluaciones de inteligencia posteriores al ataque contra la residencia del líder iraní.
Del lado iraní, la versión es distinta. Un portavoz del Ministerio de Exteriores, Esmail Baghaei, declaró a la cadena británica BBC que no está en condiciones de confirmar si el Líder Supremo sigue con vida ni cuál es su paradero. “No puedo confirmar nada”, afirmó, y señaló que el país está enfocado en defender su soberanía ante lo que calificó como “una agresión no provocada”.
La agencia oficial Tasnim, citando a “una fuente informada”, aseguró que Jameneí se encuentra al mando de las operaciones de defensa. No obstante, el líder de 86 años no ha sido visto públicamente durante el día. Tampoco han aparecido en público el presidente Masud Pezeshkian ni el jefe del Poder Judicial, aunque medios iraníes sostienen que ambos están con vida.
Jameneí gobernó Irán desde 1989, con control absoluto sobre el gobierno, el ejército y el poder judicial en la república islámica chiita. Durante casi cuatro décadas impulsó una política regional de confrontación, promovió el desarrollo de tecnología nuclear que generó alarma internacional y mantuvo una postura abiertamente hostil hacia Estados Unidos e Israel. Su liderazgo también estuvo marcado por la represión de protestas internas y por el respaldo a actores como Hamás, especialmente tras el ataque del 7 de octubre de 2023 contra Israel.
Los bombardeos recientes se suman a una cadena de crisis. En junio de 2025, ataques atribuidos a Israel y Estados Unidos destruyeron instalaciones nucleares y de misiles en Irán. Meses antes, en enero, protestas masivas derivadas del impacto de las sanciones internacionales fueron sofocadas con un alto costo humano. La posible muerte del líder supremo, aún sin confirmación independiente, podría abrir un escenario de inestabilidad mayor en la región.
Con información de EFE y Reuters.


