Un total de 92 ballenas grises murieron durante la última temporada de avistamiento en las costas de la península de Baja California, alertó Fey Crevoshay, directora de Comunicación y Políticas Públicas de Costa Salvaje.
Aunque no se ha confirmado científicamente la causa exacta de las muertes, la especialista señaló que se ha observado a muchas ballenas visiblemente más delgadas, lo que apunta a un posible impacto del cambio climático sobre la disponibilidad de alimento durante su trayecto migratorio.
Crevoshay explicó que el calentamiento global, intensificado por la actividad humana, está modificando las condiciones del océano, afectando la cadena alimenticia de estos cetáceos.
“La contaminación provocada por los humanos ha intensificado el cambio climático en la región”, advirtió.
La directora también subrayó la relevancia ambiental de la ballena gris, ya que un solo ejemplar puede capturar hasta 33 toneladas de dióxido de carbono a lo largo de su vida, una cifra que supera la capacidad de absorción de muchos bosques tropicales.
Otras posibles causas de muerte incluyen colisiones con embarcaciones o enredos en redes de pesca, factores que también amenazan a esta especie protegida.


