Tecate, Baja California.- El desierto de La Rumorosa es testigo de muchas historias, pero pocas tan desgarradoras como las que han quedado enterradas en sus entrañas. En una nueva jornada de búsqueda, colectivos de familias desesperadas por encontrar a sus seres queridos localizaron una fosa clandestina con cuatro cuerpos en la zona rural de Tecate.
Los restos hallados corresponden a hombres que, según las primeras estimaciones, llevaban alrededor de cinco semanas en ese sitio, ocultos bajo la tierra, lejos de la vida que un día tuvieron.
El hallazgo no es aislado. Es la segunda fosa clandestina descubierta en La Rumorosa en lo que va del año, una realidad que deja una profunda herida en Baja California y en todo México. ¿Cuántas más hay? ¿Cuántas madres seguirán removiendo la tierra con la esperanza de encontrar los huesos de sus hijos?

La impunidad sigue dejando su huella. Los números crecen, las fosas se multiplican y las familias siguen buscando, sin descanso y con el alma hecha pedazos. Mientras las autoridades se limitan a registrar los hallazgos, el país entero se convierte en un enorme cementerio clandestino, donde el llanto de las víctimas y el silencio de la justicia son el pan de cada día.
Si alguien reconoce alguna pertenencia en los objetos encontrados, se pide acudir a las autoridades. Y para quienes aún buscan respuestas, la lucha continúa. Porque aquí, en México, las madres no buscan justicia, buscan los cuerpos de sus hijos.


