A partir del 29 de marzo de 2025, la Secretaría de Educación Pública (SEP) prohibirá la venta de alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas en las escuelas de educación básica en México. La medida, anunciada en octubre pasado, busca combatir la alarmante crisis de obesidad infantil en el país, donde más de 15 millones de niños y adolescentes sufren de sobrepeso u obesidad, según cifras oficiales.
Una epidemia que afecta a la infancia mexicana
México es uno de los países con mayor índice de obesidad infantil en el mundo. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT), el 38% de los niños entre 5 y 11 años tienen sobrepeso u obesidad, mientras que en adolescentes la cifra alcanza el 36%. Estas estadísticas han encendido las alarmas en el sector salud, pues la obesidad infantil es un factor de riesgo para enfermedades como diabetes tipo 2, hipertensión y problemas cardiovasculares desde edades tempranas.
Las escuelas han sido señaladas como uno de los principales entornos donde se fomenta el consumo de productos ultraprocesados, como refrescos, papas fritas, dulces y panecillos azucarados. La falta de regulación permitió que durante décadas estos alimentos estuvieran al alcance de millones de estudiantes, favoreciendo una cultura de alimentación poco saludable.
Con esta nueva regulación, la SEP establece que:
• Queda prohibida la venta de refrescos, jugos azucarados, frituras y dulces dentro de las escuelas.
•Se promoverá la venta de alimentos nutritivos como frutas, verduras y cereales integrales.
•Se impulsarán campañas de concientización sobre la importancia de una alimentación saludable.
•Se reforzará la educación nutricional dentro del programa académico.
El gobierno también ha señalado que habrá sanciones para las escuelas que no cumplan con la normativa, aunque aún no se han detallado los mecanismos de supervisión.
Esta no es la primera vez que se intenta regular la venta de comida chatarra en las escuelas. En 2010, se establecieron lineamientos para reducir el consumo de alimentos ultraprocesados en planteles educativos, pero la falta de vigilancia y la resistencia de la industria alimentaria impidieron su aplicación efectiva.
En 2020, Oaxaca fue el primer estado en prohibir la venta de refrescos y productos chatarra a menores de edad, una medida que posteriormente adoptaron otras entidades como Tabasco y Colima. Sin embargo, la nueva disposición de la SEP busca extender esta regulación a nivel nacional y hacerla obligatoria en todas las escuelas del país.
El reto: combatir los hábitos alimenticios arraigados
Expertos en nutrición advierten que la prohibición de comida chatarra en las escuelas es un paso importante, pero insuficiente. La obesidad infantil es el resultado de múltiples factores, entre ellos la publicidad dirigida a niños, la falta de actividad física y los hábitos alimenticios en el hogar.
“La medida ayudará a reducir el consumo de productos poco saludables en horario escolar, pero si en casa los niños siguen comiendo comida ultraprocesada, el impacto será limitado”, explica la nutrióloga Laura González, especialista en salud infantil.
Por ello, las autoridades han enfatizado que esta política debe ir acompañada de campañas de educación nutricional y promoción de la actividad física. Además, es fundamental que los padres de familia sean parte activa en la formación de hábitos saludables en sus hijos.
La prohibición de comida chatarra en las escuelas representa un avance significativo en la lucha contra la obesidad infantil, pero también supone un reto logístico y cultural. La efectividad de la medida dependerá de su implementación real y del compromiso de las escuelas, las familias y la sociedad en su conjunto.
México enfrenta una crisis de salud pública y la infancia es la más afectada. El cambio de hábitos alimenticios debe ir más allá de las aulas, y la clave estará en la educación, la concientización y la adopción de políticas públicas que favorezcan una alimentación saludable desde la infancia.


