El Río Tijuana vuelve a generar preocupación. Entre el tramo que va del Puente Los Olivos a la clínica 1 del IMSS, el cauce luce nuevamente lleno de maleza, lo que abre la discusión sobre los planes de limpieza y las medidas necesarias para evitar un gasto mayor en el futuro.
Durante la conferencia matutina realizada el pasado miércoles en Tijuana, la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda señaló que se ha insistido en los trabajos coordinados con la Secretaría para el Manejo, Saneamiento y Protección del Agua.
El titular de la dependencia explicó que el río, al ser un cauce natural, arrastra arena y desechos sólidos, lo que incrementa los costos de limpieza. “Más o menos nos viene costando entre un millón y un millón y medio de pesos la limpieza por kilómetro. Normalmente se limpian cuando ya estropea o causa un problema en el río, por el gran costo que ocasiona el material acumulado”, indicó.
Agregó que las labores se realizan en conjunto con la CONAGUA, dado que el río es de jurisdicción federal, y con apoyo de la CESPT, que ha trabajado en la limpieza de los costados para prevenir incendios. Sin embargo, advirtió que una parte del problema proviene de los desechos sólidos que la ciudadanía arroja en los arroyos, los cuales terminan acumulándose en el cauce principal.
Más allá de la maleza, el Río Tijuana enfrenta una contaminación extrema derivada de residuos sólidos y aguas negras. Un estudio reciente publicado en la revista científica Science reveló que las aguas residuales que llegan desde Tijuana hasta las costas de Coronado generan emisiones de sulfuro de hidrógeno, un gas tóxico con olor a “huevo podrido”, que impacta directamente la calidad del aire en la región.
El tema abre de nuevo el debate sobre la necesidad de atender de manera integral la limpieza y saneamiento del río, no solo por la imagen urbana, sino por los riesgos ambientales y de salud pública que representa para ambos lados de la frontera.


