La presidenta Claudia Sheinbaum recibió este viernes 7 de noviembre al presidente francés Emmanuel Macron en el Palacio Nacional de la Ciudad de México, en una visita de Estado histórica que busca relanzar los vínculos diplomáticos, económicos y culturales entre ambas naciones. La llegada de Macron, ocurrida de madrugada al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, marca el primer encuentro bilateral entre ambos gobiernos y sienta las bases para una nueva etapa en la relación México–Francia.
Durante la ceremonia oficial, Sheinbaum destacó la importancia de la cooperación científica y educativa, mientras Macron subrayó la necesidad de “abrir una nueva era de colaboración económica, cultural y ambiental”. Ambos mandatarios encabezaron reuniones con sus respectivos gabinetes y sostuvieron un encuentro con empresarios de ambos países, donde se discutieron oportunidades en energías limpias, innovación tecnológica y comercio bilateral.
Entre los temas más simbólicos del encuentro destaca la solicitud formal del Gobierno de México para el repatrio temporal o definitivo del Códice Azcatitlán, actualmente resguardado en Francia. Este gesto cultural, respaldado por Macron como un “acto de amistad”, refuerza el interés de ambas naciones por revalorar el patrimonio histórico compartido y fortalecer los lazos de identidad entre sus pueblos.
En materia económica, se acordó ampliar la inversión francesa en México, especialmente en sectores estratégicos como la movilidad eléctrica, transporte ferroviario y la industria aeroespacial, donde compañías como Alstom y Safran ya operan con fuerza. También se establecieron bases para una alianza científica franco-mexicana orientada a proyectos de investigación climática y educación superior, con participación de universidades de ambos países.
Este encuentro se da en el marco del bicentenario de las relaciones diplomáticas México–Francia, que se celebrará en 2030, y se percibe como un intento por reposicionar a Francia como socio estratégico dentro de América Latina. Para México, la visita de Macron simboliza una apertura hacia una política exterior más activa y diversa, con Europa como contrapeso frente a la influencia de Estados Unidos.
No obstante, especialistas advierten que los resultados reales dependerán de la materialización de los acuerdos y del seguimiento que ambas administraciones den a los compromisos firmados. En un contexto internacional marcado por tensiones comerciales y transición energética, la visita de Macron podría representar una oportunidad para que México se consolide como un socio confiable y moderno, o bien, quedar en el terreno de las buenas intenciones diplomáticas.


