Gerardo Fernández Noroña concluyó este fin de semana su periodo como presidente de la Mesa Directiva en la Comisión Permanente y el Senado. Su salida se dio sin reconocimientos ni mensajes de agradecimiento por parte de legisladores, en contraste con lo que ocurría en relevos anteriores.
En la sesión de la Junta Previa, los senadores eligieron a la morenista Laura Itzel Castillo como su sucesora. La legisladora, hija del histórico luchador social Heberto Castillo, asumió la presidencia con el compromiso de abrir espacios de diálogo con la oposición y mantener el trabajo parlamentario en sintonía con los principios de la Cuarta Transformación.

La elección coincidió con un ambiente festivo entre los legisladores que regresaban al recinto legislativo, en contraste con la discreta despedida de Fernández Noroña. El exdirigente petista regresará a su escaño con la mira puesta en sus aspiraciones políticas hacia el 2030.
Durante su gestión al frente de la Mesa Directiva, Fernández Noroña impulsó la aprobación de reformas prioritarias para Morena, entre ellas la reforma judicial. Sin embargo, su mandato estuvo marcado también por polémicas derivadas de su estilo de conducción de los debates, la confrontación con opositores y las críticas a su patrimonio y viajes internacionales, que contrastaron con el discurso de austeridad de la 4T.
El cierre de su periodo estuvo acompañado de un nuevo incidente, luego de un enfrentamiento con el dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno, durante la última sesión de la Comisión Permanente. El choque derivó en empujones y golpes que involucraron a personal de comunicación social y dejó ver, una vez más, la tensión política que caracterizó su paso por la presidencia de la Mesa.
Tras rendir protesta, Castillo convocó a que el Senado funcione como un espacio de debate abierto y de altura, libre de divisiones sociales o políticas que obstaculicen el intercambio democrático. Con su llegada, se convierte en la séptima mujer en presidir la Cámara Alta.


