Durante la noche del jueves y la madrugada del viernes, el cielo ofreció un espectáculo impresionante cuando la Luna adoptó un intenso tono rojizo debido a un eclipse lunar total. Este fenómeno ocurre cuando la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna, proyectando su sombra sobre el satélite natural.
A diferencia de otros eclipses, este coincidió con la llamada “Luna Gusano” de marzo, el nombre tradicional que se le da a la luna llena de este mes. Además, fue una microluna, lo que significa que el satélite se encontraba en el punto más alejado de su órbita, haciéndola lucir un 7% más pequeña de lo habitual.
El característico tono rojizo, conocido como “Luna de Sangre”, se debe a la forma en que la luz solar atraviesa la atmósfera terrestre, dispersando las longitudes de onda azules y permitiendo que los tonos cálidos iluminen la superficie lunar. Este evento astronómico no solo cautivó a observadores en distintas partes del mundo, sino que también dejó imágenes espectaculares del satélite teñido de rojo en el firmamento.


