Rancheros y productores rurales de Rosarito expresaron su indignación y enojo luego de que un empleado de la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana (CESPT) les propusiera comprar el agua cruda no tratada que se vierte desde Tijuana a los arroyos de la región, en lugar de ofrecer una solución al problema de la contaminación.
Los afectados, propietarios de ranchos en el Cañón Rosarito, señalaron que cuando vieron llegar a personal estatal esperaban que realizaran pruebas de calidad del agua, aplicaran sanciones a los responsables o impulsaran medidas para detener el vertido de aguas negras. Sin embargo, se sorprendieron cuando les sugirieron que aprovecharan el agua contaminada para el riego de sus cultivos.
“Creímos que venían a tomar muestras, a aplicar alguna multa a los fraccionadores o a obligarlos a operar sus plantas tratadoras, pero nos salieron con que podríamos adquirir esa agua cruda para nuestros cultivos”, comentaron molestos los rancheros.
La alcaldesa Rocío Adame, tras reunirse con los afectados esta semana, reconoció la gravedad del problema y aseguró que buscará la intervención de los gobiernos estatal y federal para atender la contaminación de manera integral. Además, se comprometió a abordar el tema con el presidente municipal de Tijuana para encontrar una solución conjunta.
Por su parte, los rancheros han documentado con grabaciones y drones la manera en que las aguas negras avanzan hacia sus tierras, contaminando pozos y afectando el ecosistema de las playas de Rosarito, consideradas entre las más contaminadas del país.
El diputado local Diego Echeverría, presidente de la Comisión del Agua en el Congreso del Estado, acudió al sitio, pero solo para escuchar las quejas de los afectados y sugerirles que ejerzan mayor presión sobre las autoridades, recordando que una estrategia similar fue utilizada por vecinos de Ensenada para atender la contaminación en Playa Encantada.
Ante esta situación, los residentes de Rosarito expresaron su frustración, señalando que, pese a las denuncias y reuniones con funcionarios, el problema sigue sin resolverse y la contaminación avanza sin control sobre los cañones y playas de la región.


