En un hecho que evidencia la impunidad con la que opera el crimen organizado en México, un concierto de música regional en el Auditorio Telmex, en Guadalajara, proyectó imágenes en homenaje a Nemesio Oseguera Cervantes, alias ‘El Mencho’, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Este evento no fue clandestino ni pasó desapercibido. Ocurrió en un recinto de alta visibilidad, sin que las autoridades actuaran para evitarlo. El mensaje es claro: los grupos delictivos pueden apropiarse del espacio público sin consecuencias.
El gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, reaccionó ante el escándalo y señaló que este tipo de manifestaciones no deben ocurrir en Jalisco ni en ningún otro lugar del estado. En un comunicado, expresó su preocupación por la normalización de la violencia y aseguró que su administración trabaja en todos los frentes para evitar que esto se repita.
Sin embargo, la realidad contradice las palabras del mandatario. ¿Cómo es posible que un homenaje a un narcotraficante se realice en un foro tan importante sin que nadie lo impida? Mientras se multiplican discursos oficiales contra la violencia, los hechos demuestran que el narcotráfico sigue imponiendo su cultura sin oposición real.
El problema va más allá de un solo concierto. Se trata de un reflejo de cómo la narcocultura ha permeado la sociedad y de cómo las autoridades continúan permitiendo que el crimen organizado influya en la vida pública. Si el gobierno realmente quiere frenar este fenómeno, deberá pasar de las declaraciones a las acciones contundentes.


