A partir de esta semana, las exportaciones de tomate fresco mexicano hacia Estados Unidos estarán sujetas a un nuevo arancel del 17.09%, luego de que el Departamento de Comercio del país vecino confirmara la entrada en vigor de esta medida. El gobierno mexicano calificó la decisión como injusta y advirtió que tendrá consecuencias económicas tanto para los productores nacionales como para los consumidores estadounidenses.
La nueva tarifa sustituye el acuerdo de suspensión firmado en 2019 entre ambos países, el cual mantenía congelados los aranceles al jitomate mexicano. Su cancelación implica que todas las exportaciones del fruto hacia EE. UU. estarán sujetas a esta carga fiscal adicional.
El tomate es uno de los productos agrícolas más importantes en la relación comercial bilateral, con ventas anuales superiores a los 2,800 millones de dólares. Estados Unidos representa el principal mercado de destino para este cultivo, que genera miles de empleos en entidades como Sinaloa, líder nacional en producción con más de 712 mil toneladas anuales.
Julio Berdegué, titular de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), aseguró que el Gobierno federal respaldará a los productores mexicanos ante esta nueva barrera comercial. “La terminación del Acuerdo de Suspensión al tomate fresco mexicano afectará directamente el bolsillo de los consumidores estadounidenses. Sustituir al tomate mexicano es inviable”, advirtió.
Por su parte, el Departamento de Comercio estadounidense justificó la medida argumentando que busca garantizar una competencia equitativa en el mercado local, luego de reiteradas quejas de productores de Florida, quienes acusan a los exportadores mexicanos de vender por debajo del costo, una práctica conocida como dumping.
En Sinaloa, la noticia ha generado gran preocupación entre agricultores, quienes enfrentan ya una serie de desafíos, desde condiciones climáticas adversas hasta problemas de seguridad. “Es como ponerle un peso más a una mula que ya está muy cargada”, lamentó un productor local, al señalar la incertidumbre que impera en el sector.
El nuevo arancel podría reconfigurar el comercio agrícola entre ambas naciones y, según expertos, elevar los precios del tomate en el mercado estadounidense, además de impactar severamente a las regiones productoras de México.


