El gobierno encabezado por Claudia Sheinbaum decidió suspender el cobro de una tasa de 42 dólares por pasajero extranjero de cruceros, tras críticas del sector turístico. Según un decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación, la exención del 100% se aplicará durante los primeros seis meses de 2025.
Inicialmente, el impuesto buscaba equiparar el trato fiscal entre extranjeros que ingresan al país vía aérea y marítima, justificando que ambos utilizan servicios migratorios similares. Sin embargo, el decreto reconoce que los cruceros suelen transportar grandes grupos de turistas que planean sus viajes con mucha anticipación, y el cobro afectaría la competitividad de México frente a otros destinos del Caribe.
El sector turístico advirtió que la implementación del impuesto no solo complicaría la logística de recaudación, sino que también encarecería los puertos mexicanos, perjudicando la llegada de cruceros. La Asociación Mexicana de Agentes Navieros y la Concanaco Servytur señalaron que este gravamen pondría en riesgo la economía de comunidades portuarias como Cozumel, Mahahual y Cabo San Lucas, donde el turismo de cruceros representa hasta el 90% de los ingresos.
Además, se criticó que parte de los recursos recaudados se destinarían al Ejército, en lugar de mejorar las instalaciones portuarias. La medida fue vista como un alivio para comerciantes, guías turísticos, restauranteros y artesanos que dependen del turismo marítimo.


