18.3 C
Tijuana
viernes, 6 de marzo, 2026
Avance Noticias
Image default
Política

Fuego amigo en Morena BC: la pelea por 2027 ya arrancó en Tijuana

En Baja California la carrera por la gubernatura de 2027 todavía no inicia de manera oficial, pero al interior de Morena ya se percibe tensión. En Tijuana, donde históricamente se definen muchas decisiones políticas del estado, comienzan a notarse movimientos estratégicos, reacomodos y mensajes que dejan entrever una disputa interna por la sucesión.

Desde que Morena asumió el control total del estado en 2021, el partido gobierna el Ejecutivo estatal, el Congreso local y la mayoría de los ayuntamientos. Sin embargo, ese dominio también ha generado fricciones internas. Analistas locales ubican a Baja California entre los estados con mayores señales de fractura partidista rumbo al siguiente proceso electoral.

El alcalde de Tijuana, Ismael Burgueño Ruiz, aparece como el perfil mejor posicionado en encuestas recientes, con alrededor de 21% de preferencia entre militantes y simpatizantes morenistas. Su gestión ha enfatizado temas de seguridad y obra pública, lo que le ha permitido fortalecer su presencia en la zona metropolitana. No obstante, dentro del mismo partido existen señalamientos sobre un posible posicionamiento anticipado, lo que ha generado incomodidad en otros grupos internos.

En contraste, el delegado de Programas para el Bienestar, Jesús Alejandro Ruiz Uribe, ha consolidado su presencia en el interior del estado y comunidades rurales. Con un discurso identificado con el obradorismo más tradicional, ha logrado posicionarse como un perfil “de territorio”. En mediciones previas ha oscilado entre el 5% y 10%, manteniéndose en la contienda interna.

La diputada federal Julieta Ramírez también continúa activa en el escenario político. Con cerca de 12% en algunas mediciones estatales, ha captado respaldo en sectores femeninos y grupos progresistas, lo que la mantiene como una alternativa competitiva dentro de Morena.

El escenario se complica por el desgaste que arrastra la administración estatal tras el episodio de 2025, cuando se dio la revocación de la visa estadounidense de la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda y de su entonces esposo, seguido de un divorcio anunciado meses después. Aunque su nivel de aprobación ronda el 60% en algunos estudios, dentro de círculos políticos fronterizos se reconoce que el tema impactó la imagen pública del partido.

En redes sociales y espacios políticos de Tijuana el debate se mantiene en tono moderado, pero constante. Se habla de “fuego amigo”, de encuestas internas y de estrategias rumbo a las definiciones partidistas. Hasta el momento no existen rupturas formales ni renuncias públicas, pero el reacomodo interno es evidente.

Desde la dirigencia estatal se insiste en que se trata de una competencia interna sana. Sin embargo, especialistas advierten que si no se mantiene la cohesión, Baja California podría convertirse en un punto vulnerable para Morena en 2027, especialmente por su peso electoral y su condición de estado fronterizo.

Mientras tanto, la oposición —PAN, PRI y Movimiento Ciudadano— observa el proceso interno con cautela. Aunque Morena mantiene una intención de voto cercana al 42%, el resultado final dependerá de cómo se resuelvan las tensiones internas en los próximos meses. En política bajacaliforniana, los movimientos empiezan antes de tiempo, y la contienda por 2027 ya comenzó, aunque todavía no esté en el calendario oficial.

Noticias relacionadas

Este sitio web utiliza cookies para mejorar su experiencia. Asumiremos que está de acuerdo con esto, pero puede optar por no hacerlo si lo desea. Aceptar Leer más