En una sesión cargada de simbolismo político e histórico, Ernestina Godoy Ramos rindió protesta como la primera mujer en ocupar la titularidad de la Fiscalía General de la República (FGR), marcando un precedente en el sistema de justicia mexicano. Con 97 votos a favor emitidos en el Senado, su designación consolida una transformación institucional que, hasta ahora, había sido encabezada exclusivamente por hombres desde la transición de la antigua PGR a la FGR en 2019.
Desde la tribuna del Senado, Godoy afirmó que su administración estará guiada por la autonomía, la defensa de los derechos de las víctimas y el compromiso con una justicia eficaz, subrayando que no se permitirá “ni persecución política ni fabricación de culpables”. Estas palabras, pronunciadas en su primer mensaje como fiscal, resonaron especialmente dada la relevancia histórica de su nombramiento.
La nueva titular de la FGR destacó que México atraviesa un momento crucial en materia de seguridad, impunidad y combate a la corrupción. Enfatizó que su liderazgo buscará fortalecer la investigación científica y modernizar los procesos internos. Recordó que, a lo largo de décadas, el país ha exigido una procuración de justicia más transparente y cercana a la ciudadanía, una deuda histórica que se ha convertido en una de las principales demandas sociales.
El nombramiento de Godoy también tiene un fuerte peso social: por primera vez una mujer dirigirá la institución de mayor responsabilidad en materia de justicia penal a nivel federal. Este hecho fue señalado por legisladoras y colectivos feministas como un avance significativo hacia la paridad en espacios de poder tradicionalmente dominados por hombres. Su designación es consistente con la tendencia reciente de incorporar a más mujeres en cargos clave dentro del sistema de seguridad y justicia.
Durante su intervención, Godoy hizo referencia al proceso histórico de transformación que vivió la Fiscalía desde la desaparición de la PGR y su conversión en un organismo constitucionalmente autónomo. Recordó que dicha transición, iniciada en 2019, ha estado marcada por retos operativos, cambios legales y dificultades para consolidar nuevas estructuras. Su mensaje incluyó la promesa de fortalecer la cooperación entre autoridades locales y federales para mejorar investigaciones y resultados.
Entre especialistas y figuras políticas, su llegada genera opiniones divididas. Algunos consideran que su cercanía con el actual gobierno federal podría poner a prueba la independencia de la institución; otros señalan que su trayectoria jurídica, su experiencia al frente de la Fiscalía de la Ciudad de México y su capacidad de negociación podrían aportar estabilidad y continuidad. Esta dualidad refleja el escenario en el que la justicia mexicana se encuentra ante una oportunidad inédita para recuperar la confianza pública.
El ascenso de Godoy se produce en un contexto de urgencia nacional, donde persisten altos índices de violencia, rezago en investigaciones de delitos graves y demandas de mayor transparencia. Como primera Fiscal General de la República mujer, su gestión no solo será evaluada por sus resultados, sino también por el impacto que su liderazgo pueda tener en la historia judicial del país.


