La reciente confesión de Ismael “El Mayo” Zambada en una corte de Nueva York no solo marcó el cierre judicial de una de las trayectorias criminales más largas del narcotráfico en México, también reavivó recuerdos de la manera en que estos grupos lograron infiltrarse en distintos ámbitos de la vida social.
En redes sociales comenzó a circular un fragmento del programa Pacátelas, transmitido en 1999, en el que Paco Stanley leyó en vivo un mensaje firmado supuestamente por el líder del Cártel de Sinaloa. Lo que en su momento pareció un incidente anecdótico, hoy se interpreta como un reflejo de cómo el narcotráfico buscaba visibilidad incluso en espacios de entretenimiento masivo.
Durante la emisión, una edecán entregó al conductor un papel con la frase: “Reciba un pequeño presente de su amigo, Mayo Zambada de Culiacán, ’tamos aquí presentes, su familia, o sea mi familia…”. Aunque al final del mensaje se advertía “por favor, no lo lea en público”, Stanley alcanzó a hacerlo ante las cámaras, reaccionando con nerviosismo e intentando disimular con una broma.
El episodio no generó mayor polémica en su momento. Sin embargo, 25 años después, adquiere otra dimensión: hoy es visto como un ejemplo de la normalización con la que símbolos, nombres o referencias al narcotráfico podían colarse en la vida cotidiana sin levantar sospechas.
La coincidencia con la declaración de culpabilidad de Zambada en Estados Unidos subraya la paradoja: mientras la justicia internacional procesa al histórico capo, en México resurgen recuerdos que muestran cómo su figura estaba presente en ámbitos impensados, desde la política hasta la televisión.
Lo que hoy sorprende en redes sociales no es solo el mensaje en sí, sino la naturalidad con la que ocurrió frente a millones de espectadores, un recordatorio de que el alcance del narcotráfico no siempre se mide en operativos o capturas, sino también en gestos aparentemente inocuos que reflejan su capacidad de infiltrar la vida pública.


