Tres instituciones financieras mexicanas están en el centro de una tormenta internacional. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos, a través de la Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN), lanzó este 25 de junio un fuerte señalamiento contra CIBanco, Intercam Banco y Vector Casa de Bolsa, a quienes acusa de facilitar el lavado de dinero ligado a cárteles del narcotráfico, especialmente los que operan con fentanilo.
De inmediato, las instituciones bancarias rechazaron las acusaciones, asegurando que cumplen con todas las normas nacionales e internacionales. En su comunicado, CIBanco expresó que no mantiene relación alguna con actividades ilícitas y que opera bajo la supervisión constante de autoridades como la SHCP, el Banco de México, la CNBV y el IPAB.

El impacto de la acusación no es menor. Según el secretario del Tesoro, Scott Bessent, estas entidades son “facilitadores financieros” que contribuyen al “envenenamiento de estadounidenses”, en referencia a la epidemia de sobredosis por opioides. La medida implica la prohibición de transferencias financieras desde y hacia estos bancos desde territorio estadounidense, lo que afecta su reputación y operaciones internacionales.
Frente a estos señalamientos, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) emitió un comunicado contundente: “Se solicitó al Departamento del Tesoro pruebas del vínculo de estas instituciones con actividades ilícitas (…), sin embargo, no se recibió ningún dato probatorio al respecto”. Además, aclaró que tras realizar sus propias investigaciones, no halló elementos que comprometan la operación ni la legalidad de estas instituciones.
Este conflicto ocurre en un contexto de mayores tensiones entre México y Estados Unidos en materia de seguridad. Washington ha endurecido su postura tras la entrada en vigor de la Ley FEND Off Fentanyl, que da herramientas al Tesoro para imponer sanciones a quienes considere parte de la cadena financiera del narcotráfico. Recientemente, el gobierno estadounidense también congeló propiedades del líder del CJNG, “El Mencho”, como parte de esta política.
Para analistas financieros, el señalamiento del Tesoro es parte de una estrategia de presión contra México, en momentos donde Estados Unidos exige acciones más firmes contra el tráfico de drogas. Pero sin pruebas presentadas públicamente, las acusaciones generan suspicacia.
En años recientes, FinCEN ha intensificado su vigilancia sobre transferencias internacionales sospechosas, pero este es uno de los pocos casos en los que se acusa directamente a instituciones bancarias formales. En México, tanto la CNBV como la UIF han reforzado sus sistemas de monitoreo, pero esta situación podría llevar a una revisión más exhaustiva del sistema financiero en su conjunto.
En su posicionamiento, CIBanco reiteró que los recursos de sus clientes están protegidos conforme a la Ley de Protección al Ahorro Bancario y que las operaciones del banco continúan con normalidad. También indicó que mantiene comunicación constante con autoridades mexicanas y estadounidenses, reiterando su disposición a colaborar plenamente.
La situación sigue en desarrollo, pero el mensaje del gobierno mexicano es claro: no hay elementos que confirmen las acusaciones de lavado de dinero. Mientras tanto, la tensión entre ambos países por la crisis del fentanilo y su impacto binacional sigue escalando.


