Tras tres meses de trabajo como director técnico del FC Porto, Martín Anselmi aún no ha convencido al universo blanquiazul. La vergonzosa derrota sufrida en el Estadio José Gomes, en Reboleira, dejó una vez más al descubierto las inmensas debilidades de un esquema de juego que no encaja en el ADN del FC Porto, ni en el perfil de los jugadores que tiene a su disposición. La insistencia en la defensa de tres hombres ha sido una auténtica ruina para el conjunto blanquiazul, que vive una agonía constante, con el equipo cometiendo errores en varios momentos de los partidos.
En lugar de lo deseado, el golpe psicológico que se dio en enero, con la salida de Vítor Bruno, ya en completo conflicto de ideas con parte de la plantilla del Porto, no tuvo efecto y el aura que aportaba Martín Anselmi empieza a desaparecer a medida que se acerca el fin de la temporada.
El palmarés del técnico argentino en el campeonato está muy por debajo de las exigencias de un club de la envergadura del FC Porto y ni siquiera el hecho de haberse hecho cargo de un equipo que ya venía en decadencia, lo cierto es que, comparado con su antecesor, los números son mucho peores. 6 victorias, 3 empates y 3 derrotas es el palmarés del actual timonel de los Dragones, una suma muy pequeña para alguien que llegó con un discurso osado sobre la colocación de trofeos en las vitrinas del museo del FC Porto.
El argentino tiene dos años más de contrato, el FC Porto aún deberá pagar una indemnización a Cruz Azul en un proceso que ya analiza la FIFA, pero es inequívoco que el capital de confianza que tenía cuando llegó, con un discurso audaz, literalmente se está perdiendo en el tiempo, con resultados y actuaciones vergonzosas, que a estas alturas dejan abierto su futuro, pese a que su vínculo con el club recién termina en 2027.
Tras la derrota en casa ante el Benfica, su gran rival, Martín Anselmi vuelve a estar en el ojo del huracán al frente de un equipo en el que la falta de calidad es patente, pero también empieza a tener su cuota de responsabilidad, ya que los procesos de desarrollo han retrocedido y no han avanzado, como cabría esperar. El contexto es difícil, el tercer puesto en el campeonato aún es posible, pero el destino del técnico se determinará en gran medida por lo que haga con el Moreirense y el Nacional da Madeira (ambos en el Estádio do Dragão) y con el Boavista (Bessa). El balón de oxígeno ha comenzado a desinflarse y podría ser un punto de no retorno para Anselmi. Al final del encuentro de Reboleira vio pañuelos blancos y ahora empieza a entender el tamaño y las exigencias del club en el que está… Habrá que ver si aún tiene tiempo para cambiar el rumbo de los acontecimientos.


