La crisis en la Policía Municipal de Rosarito se agrava ante la falta de patrullas, lo que ha llevado a agentes a abandonar turnos, costear reparaciones de sus vehículos con su propio dinero y quedar vulnerables ante cualquier ataque. A pesar de esta crítica situación, el Cabildo aprobó una inversión millonaria no en refuerzos para la corporación, sino en la renta de una camioneta blindada para el secretario de Seguridad, Héctor Manzo Ruvalcaba.
El arrendamiento de la unidad de lujo representará un gasto de 3.6 millones de pesos al año, lo que en tres años sumará cerca de 10 millones de pesos, cantidad suficiente para la adquisición de una flotilla de patrullas nuevas. Mientras tanto, los oficiales continúan desempeñando su labor en condiciones precarias, sin vehículos adecuados para patrullar las calles y brindar seguridad a la ciudadanía.
La decisión ha generado indignación entre los elementos de la corporación y la población, quienes cuestionan el destino de los recursos públicos y exigen que las prioridades sean replanteadas. La falta de equipamiento y apoyo a los cuerpos de seguridad podría poner en riesgo la operatividad de la policía en un municipio donde la seguridad sigue siendo un tema de gran preocupación.
Ante este escenario, crece el reclamo ciudadano para que se tomen medidas urgentes y se garantice que el presupuesto sea utilizado en beneficio de la comunidad y no en lujos para funcionarios.


