La Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) alertó sobre la creciente presencia de grupos del crimen organizado mexicano en Oceanía, en particular del Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), los cuales han ampliado sus operaciones de narcotráfico hacia Nueva Zelanda y Australia.
De acuerdo con el informe Presencia e impacto de los cárteles mexicanos en Australia y Nueva Zelanda, ambas organizaciones criminales han identificado un mercado rentable para la distribución de drogas como cocaína y metanfetamina, además de establecer vínculos con grupos locales dedicados al lavado de dinero y otras actividades ilícitas.
La DEA señala que tanto el Cártel de Sinaloa como el CJNG figuran entre las organizaciones más violentas con alcance internacional, y que utilizan rutas terrestres y marítimas para el traslado de droga, principalmente desde América del Norte y Asia.
Aunque el reporte no confirma la existencia de bases permanentes en la región, advierte que existen indicios de que los cárteles podrían estar buscando consolidar una presencia más estable en el futuro.
El informe también detalla que las redes sociales, especialmente Facebook, han sido utilizadas como herramientas de reclutamiento por parte de estas organizaciones en territorio oceánico. Además, operan en colaboración con estructuras criminales locales para facilitar sus actividades.
Entre los métodos de ocultamiento identificados, se encuentran envíos de droga en productos como alcohol, maquinaria industrial, transformadores eléctricos y prensas hidráulicas. Uno de los casos destacados ocurrió en marzo de 2023, cuando autoridades en Nueva Zelanda decomisaron cerveza proveniente de México que contenía metanfetamina líquida de alta pureza; una mujer falleció tras ingerir una de estas bebidas sin conocer su contenido.
Otro decomiso relevante se registró en abril del mismo año en Sídney, Australia, donde se hallaron 300 kilogramos de metanfetamina ocultos dentro de una prensa hidráulica importada.
“El nivel de sofisticación en los métodos de ocultamiento corresponde a los patrones operativos de los cárteles mexicanos”, señala el informe publicado en noviembre pasado.


