Una tragedia volvió a sacudir las rutas migratorias hacia Europa. Alrededor de 50 personas murieron y más de 100 permanecen desaparecidas tras el hundimiento de una embarcación frente a las costas de Mauritania. La embarcación transportaba a decenas de migrantes que intentaban llegar a las Islas Canarias.
Fuentes de la Guardia Costera de Mauritania informaron que hasta el momento se han confirmado 49 fallecidos, mientras que en la embarcación, que zarpó hace una semana desde Gambia, viajaban aproximadamente 160 personas. La tragedia ocurrió a unos 80 kilómetros de Nuakchot, la capital del país, y la mayoría de los fallecidos eran ciudadanos de Gambia y Senegal.
Esta ruta, que conecta las costas de Mauritania con las Islas Canarias, es conocida por sus fuertes corrientes y oleaje, convirtiéndose en una de las travesías más peligrosas hacia Europa. En los últimos años, el número de migrantes que arriesga su vida en estas aguas ha aumentado significativamente.
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) reporta que desde 2014, más de 5,450 personas han muerto o desaparecido en la ruta atlántica. Gambia y Senegal son los principales puntos de partida de estas embarcaciones, muchas de ellas sobrecargadas y sin las condiciones mínimas de seguridad.
Los rescates y la búsqueda de desaparecidos se complican por la extensión del océano y las condiciones meteorológicas, dejando a familias enteras en la incertidumbre sobre el paradero de sus seres queridos. Este nuevo naufragio evidencia los riesgos extremos que enfrentan quienes buscan una vida mejor en Europa.
Las autoridades locales llamaron a reforzar los controles marítimos y la asistencia humanitaria, mientras que organizaciones internacionales alertan sobre la urgencia de ofrecer alternativas seguras para los migrantes, evitando que la ruta atlántica siga cobrando vidas.


