La Cámara Nacional de la Industria de Transformación (CANACINTRA) expresó su respaldo a las recientes reformas laborales impulsadas por el gobierno federal, asegurando que el sector industrial cumplirá íntegramente con el aumento salarial y la reducción de la jornada laboral que entrarán en vigor a partir de enero de 2026. La confederación destacó que estas medidas representan un avance significativo para la competitividad del país y el bienestar de los trabajadores.
Durante una conferencia realizada en su sede nacional, representantes de la cámara señalaron que la industria mexicana está preparada para asumir los ajustes, pues consideran que fortalecerán la productividad y reducirán la rotación laboral. Subrayaron que el incremento al salario mínimo es un paso necesario para seguir cerrando brechas salariales históricas que han afectado a millones de trabajadores durante décadas.
En cuanto a la reducción de la jornada laboral, CANACINTRA enfatizó que se trata de un cambio estructural que permitirá mejorar la calidad de vida del personal, favoreciendo la conciliación entre el trabajo y la vida familiar. Aunque reconocieron que la transición implicará retos para algunos sectores manufactureros, aseguraron que ya se implementan estrategias para reorganizar turnos, optimizar procesos y mantener niveles de producción estables.
Al interior de la cámara existe confianza en que estos cambios no afectarán la atracción de inversiones, especialmente en el contexto del nearshoring. Señalan que, a diferencia de décadas pasadas, los inversionistas globales ahora valoran más la estabilidad laboral, el respeto a derechos y un entorno productivo formal que garantice condiciones claras. Varios países que han aplicado esquemas similares —como Alemania y Corea del Sur— han demostrado que mejoras laborales pueden coexistir con industrias altamente competitivas.
Aunque algunos empresarios independientes han manifestado inquietudes sobre mayores costos operativos, la postura institucional de CANACINTRA es clara: los beneficios a largo plazo superan los ajustes iniciales. Entre éstos destacan un mercado interno más sólido, trabajadores más capacitados y una reducción de conflictos laborales gracias a condiciones más justas.
Con este respaldo, el sector industrial se alinea a los objetivos del gobierno federal de promover un desarrollo económico más equitativo. A partir de enero de 2026, millones de trabajadores verán reflejadas estas reformas en sus condiciones laborales, marcando el inicio de una nueva etapa para el empleo formal en México.


