El número de personas migrantes alojadas en albergues del sur de México ha registrado una caída de hasta 90 % tras las nuevas políticas migratorias implementadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha advertido sobre deportaciones masivas durante su actual administración.
Herbert Bermúdez, responsable del albergue Jesús el Buen Pastor —uno de los más antiguos y con mayor capacidad en Tapachula— señaló que el flujo migratorio ha disminuido «drásticamente» desde la llegada de Trump al poder. Entre los factores, mencionó la suspensión del sistema CBP One, que permitía a migrantes agendar citas para solicitar ingreso legal por la frontera.
“Antes llegaban hasta 1,500 personas; ahora recibimos en promedio ocho al día, la mayoría familias con niños”, explicó Bermúdez.
Además, dijo que las autoridades migratorias mexicanas han limitado el tránsito de personas que gestionan trámites ante la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar), impidiéndoles avanzar hacia el norte del país.
El endurecimiento de la política migratoria se ha reflejado también en los anuncios del gobierno de Trump. Según el Washington Post, la administración estadounidense se ha planteado la meta de deportar a un millón de personas en 2025, más del doble del récord alcanzado en 2011 bajo el mandato de Barack Obama, cuando se efectuaron cerca de 400 mil deportaciones.


