La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo presentó el programa “Boxeando por la Paz”, una estrategia que contempla que 5 mil boxeadoras y boxeadores impartan clases gratuitas a 100 mil niñas, niños y jóvenes en distintas entidades del país. La meta oficial: usar el deporte como herramienta para prevenir violencia y adicciones.
El anuncio se realizó en Palacio Nacional y forma parte de la política federal enfocada en juventudes. De acuerdo con lo informado, los entrenamientos estarán dirigidos a personas de 6 a 29 años y se desarrollarán en espacios comunitarios y gimnasios habilitados en todo el país.
El proyecto contará con el respaldo del Consejo Mundial de Boxeo y se vinculará con el programa Jóvenes Construyendo el Futuro. Los instructores recibirán un apoyo económico mensual y seguro médico mientras dedican parte de su tiempo a entrenar a los jóvenes inscritos.

Según datos oficiales, las clases iniciarán en marzo y el registro será gratuito. La intención es que el boxeo no solo funcione como actividad física, sino como espacio de disciplina, estructura y acompañamiento para quienes viven en contextos vulnerables.
Aquí en Tijuana, donde el box tiene historia y barrio —desde gimnasios en colonias populares hasta campeones que salieron literalmente “de la esquina al ring”— la propuesta genera expectativa, pero también preguntas. ¿Habrá suficientes espacios? ¿Llegará realmente a las zonas con más necesidad? ¿Cómo se medirá el impacto?
Especialistas en prevención social coinciden en que el deporte puede ser una herramienta útil, siempre y cuando exista seguimiento real y no se quede en anuncio. En una ciudad fronteriza como la nuestra, donde muchos jóvenes crecen entre contrastes económicos y presión social, cualquier alternativa estructurada suma… pero necesita constancia.
Por ahora, el programa arranca con una meta ambiciosa y el reflector nacional encima. Falta ver si en la práctica logra convertirse en algo más que una buena idea en conferencia y realmente conecte con los jóvenes que hoy buscan opciones fuera de la violencia.
El reto no es lanzar el primer golpe, sino mantenerse en el round largo.


