La temporada de avistamiento de ballena gris ya se desarrolla en Ensenada, uno de los puntos del Pacífico mexicano donde cada invierno puede observarse el paso de esta especie en su ruta migratoria. Autoridades de turismo estatal invitaron a visitantes a sumarse a esta actividad bajo lineamientos de respeto ambiental.
El secretario de Turismo de Baja California, Miguel Ángel Badiola Montaño, destacó que el fenómeno natural coloca al puerto como un sitio privilegiado para presenciar el recorrido de estos cetáceos, cuya migración es considerada una de las más largas del reino animal.

Cada año, la ballena gris viaja hasta 18 mil kilómetros (ida y vuelta) desde el Ártico hacia las lagunas de Baja California para reproducirse y dar a luz. Esta travesía convierte a la región en un corredor biológico clave durante el invierno.
En Ensenada, los avistamientos suelen registrarse en zonas marítimas cercanas a las Islas Todos Santos y en el área próxima a La Bufadora, donde las condiciones del entorno permiten observar ejemplares durante su desplazamiento.
Más allá del atractivo turístico, la presencia de la ballena gris también expone los retos que enfrenta la especie. A pesar de su tamaño y fortaleza, está sujeta a amenazas como contaminación marina, pesca incidental y tráfico de embarcaciones. En México se encuentra catalogada como especie bajo protección especial, lo que obliga a mantener medidas estrictas para su conservación.
Para quienes planean acudir, se recomienda contratar únicamente embarcaciones certificadas por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales y seguir las indicaciones de capitanes y guías autorizados. Como parte de las acciones de capacitación, se impulsó el curso “Embarcaciones Recomendadas”, impartido por el Caracol Museo de Ciencias, Investigación y Conservación de Mamíferos Marinos de Ensenada A.C. e Indómita Aventuras Educativas, enfocado en fortalecer buenas prácticas en los recorridos.
La temporada representa una oportunidad económica para prestadores de servicios y comercios locales, pero también exige equilibrio entre promoción turística y cuidado ambiental, un punto clave para que el avistamiento continúe siendo una experiencia sostenible en la región.


