La diputada federal y exalcaldesa de Rosarito, Araceli Brown, está en el ojo del huracán tras exigir escoltas sin pagar un solo peso. En un oficio dirigido al secretario de Seguridad Ciudadana, Héctor Menzo Rubalcaba, con fecha del 15 de marzo de 2025, la legisladora pidió protección oficial para su hija menor, usando su cargo político para intentar conseguir seguridad financiada con dinero público.
Como si no bastara con la petición, Brown pidió específicamente a la oficial Verónica Vallejo Maya como su escolta personal, dejando claro que no solo busca seguridad gratuita, sino que también quiere elegir a quién la protege. Y todo esto, cuando su sueldo y beneficios le permitirían perfectamente contratar un servicio privado.
Lo más irónico del asunto es que la misma Brown, cuando era alcaldesa, aseguraba que Rosarito era el municipio más seguro de Baja California. Ahora, ¿qué pasó? ¿Ya no confía en su propio discurso? Si de verdad cree que el municipio es inseguro, ¿qué ha hecho para mejorar la situación en lugar de buscar un trato especial?
Mientras tanto, la gente de Rosarito sigue lidiando con la delincuencia todos los días sin un solo policía que los escolte. La seguridad pública no es para los políticos que se sienten en peligro, es para todos los ciudadanos que salen a trabajar, estudian y viven en la ciudad sin ningún tipo de privilegio.
La diputada terminó su solicitud con un «agradecimiento» y un intento de justificar su petición, pero el mensaje es claro: quiere protección, pero que la pague el pueblo. Y la pregunta queda en el aire: ¿por qué ella sí y los demás no?


