El mayor apagón en 15 años dejó sin electricidad a millones de personas en Chile, afectando sectores clave como la minería del cobre y provocando evacuaciones, compras de pánico y caos en la movilidad de Santiago.
El corte de energía, ocurrido la noche del martes, dejó inoperativos los semáforos en la capital, lo que provocó la paralización del tráfico. Aunque no se reportaron saqueos ni disturbios, se registraron largas filas en supermercados y gasolineras ante la incertidumbre de la población.
El gobierno decretó estado de emergencia en gran parte del país, imponiendo un toque de queda desde las 22:00 hasta las 6:00 horas. La interrupción del suministro afectó una amplia franja del territorio nacional, desde la frontera con Perú en el norte hasta la región de Los Lagos en el sur, abarcando más de 2,500 kilómetros, según la agencia de emergencias Senapred.
La ministra del Interior, Carolina Tohá, explicó que el apagón se debió a una “desconexión” en la línea de transmisión y descartó que se tratara de un acto de sabotaje. Aseguró que el servicio eléctrico se restablecería en las próximas horas.
El apagón obligó a suspender el servicio de metro en Santiago y los trenes de larga distancia desde la capital hacia el sur. Con los autobuses abarrotados, muchas personas tuvieron que caminar para llegar a sus hogares. En tanto, el aeropuerto de Santiago activó sus sistemas de emergencia para continuar operando con normalidad.


